Los sueños acaban . Creimos que íbamos a cambiar el mundo y acabamos cambiados por él. Y demás tópicos del abandono. hemos dejado el campamento. De aquellas sensaciones de multitud, de voces de una masa enfervorizada por el ansia de libertad y e participación hemos llegado a la escasa pero satisfactoria compañía de los amigos. Hemos quedado Petra y yo. Ella espoleada por el recuredo de una lucha durante toda su vida, entre olores a leche en polvo, lápices recién afilados, mercromina y cambios de pueblo, de coche, de sistema. En todo el tiempo no ha perdido la fe que trabajaba, día a día, con la esperanza de un mundo mejor, más culto. Hoy sigue igual y no solo cita a Harry & friends sino que los ha leído, su biblioteca es realmente excepcional porque deja entrar sin censura, y están en ella, para poder compartirlos con aquellos que siguen creyendo en la literatura, su compañera. Ahí está, entera, sin una lágrima, un ejemplo. A su lado tecleo en lo que queda de la tienda, con la tela repleta de brochazos que fueron palabras, los tirantes sin tensión y las hormigas llevándose en hilera los restos de comida. Cerraré el campamento y me sumaré a los hombres grises que circulan en hilera a las señales de los altavoces. No se han enterado de que he estado fuera y no va a costarme hacer un hueco entre ellos. No he logrado hacer que levantaran las miradas del suelo, que vieran que solo con levantar los ojos verían a otro y seguramente se reconocerían en él y querrían ayudarle. No no lo he conseguido. Quizás cuando suene otra vez r&r en mis auriculares volveré a intentarlo, ahora toca un bues.
Fue bonito mientras duro. Gracias Petra por acompañarme. Supr
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